LLEGAR A ITACA


¿Qué decir, qué hacer? Cuando un niño de apenas 12 años te pregunta ; ¿Llegaré a ser feliz? ¿Cuándo?
 A priori, parece fácil la respuesta, lo primero que nace en ti, es darle ánimo e intentar que el chico vuelva a conectarse con la energía necesaria para intentar ser feliz hoy, que la felicidad no es la meta , sino el camino elegido . Pero cuando llegas a casa y vuelves a recordar la pregunta, tiene más de un significado, por lo menos para mí.
Difícil labor la de orientar, la de reconducir la vida de los demás, máximo cuando tú, aún estás aprendiendo a vivir el presente,  a veces las personas que se dedican a orientan la vida de otros son espejos en los que mirarse y a veces tenemos la mala costumbre de creernos que son superhéroes  o esponjas , pero no, son personas en pleno crecimiento, diría una buena amiga mía, ”personas más evolucionadas” y yo añado, generosas porque lo que saben lo comparten e intenta que cada una de las personas que llegan a su vida pidiéndoles  ayuda se les ofrece de la mejor forma posible.
Esto solo es un preámbulo de lo que realmente quiero compartir hoy con vosotros. Dicen que somos energía y nuestros pensamientos se conectan allá en el Universo con otros pensamientos que vibran de igual forma que los tuyos. También dicen que la vida es una” Gran Posibilidad”, todo o nada puede suceder , esto a mí particularmente, me parece mágico; Pero lo que realmente te puede suceder , es  que un día salgas a la calle y al doblar cualquier esquina la vida te diga que nos esperes a ser feliz al final del camino o como dice CAVAFIS al llegar a Ítaca. No esperes a enfermar de amor para que te amen, no esperes a conseguir un sueño y mientras esperas ,te escondes, no, vive cada día lo mejor posible, sin albergar tristeza en tu corazón, colma tu vida, hoy de pequeñas cosas, no busques soluciones rápidas y eficaces fuera de ti.
 Esto fue lo que le pude contestar, tal vez me sobró algo, tal vez me equivoqué, pero os aseguro que desde que aprendí, que depende de mí ,ser feliz, cada día tengo más de un motivo para dar las gracias a la vida y esto no significa que  no sufra por amor, que no alberque tristeza o desesperanza en ocasiones,  que a veces me equivoque o simplemente que la soledad me visite alguna tarde o alguna noche, sino que intento cada día relativizar todo lo que me llega por qué de algún modo lo fabriqué yo.

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