BONITA PALABRA: OJALÁ



El día se nubla por momento e invita a coger la manta,un buen café y un trocito de chocolate mientras suenan las canciones de la banda sonora de mi vida; me levanté tarde, quería  organizar el día  pero resulta que el viento empezó a silbar como hace un año por esta época, quiero que se acabe ya enero, nunca me gustó y este año menos aún, no me gusta el invierno y nací en esta época pero cada vez que aterrizo y quiero llamarte ya no estás en casa  y te echo de menos.
Y esa emoción me conduce al ojalá llueva café en el campo, ojalá tus sueños se hagan realidad es uno de mis deseos para este año que empieza y tantos otros ojalá como el ojalá pueda tomarme un vino al atardecer en la Toscana española..
Haces apenas unos días decidí quitar de mi vocabulario la palabra ojalá, porque siempre me llena de esperanza y de quimeras y como soy como la lechera del cuento mejor me pongo a construir sueños y dejo el ojalá atrás. Pero es tan bonita esta palabra que me conduce a decirte que ojalá improvises y mandes todo al carajo para empezar a disfrutar de la vida, de tu vida con quien realmente quieres y no te atreves.
Ojalá tus enfados conmigo solo duren unos segundos, y tus besos una eternidad, para poder estar pegada a ti.
Suena el teléfono y no eres tú, llevo días preguntándome lo mismo ¿ qué nos ha pasado? Porqué de la noche a la mañana no sé nada de ti, bueno sí sé que estas vivo ,no sé si feliz pero vivo y siendo buena persona y tal vez no seas feliz.
También hace unos días decidí dejar de escribir pero parece que el destino no quiere y justo ayer cuando iba a cerrar el blog y todas las redes sociales en mi bandeja de entrada, ¡zas!  Un correo Invitándome a participar en un nuevo proyecto de escritura libre y creativa, ¡Dicen que Dios se ríe cuando tú haces planes!, pues aquí me tienes intentando dar contenido a todo lo que quiero decirte pero mi cabeza va más rápido que mis dedos al escribir.
Y mi último ojalá.” Ojalá al leer este post te acuerdes que un día me dijiste que siempre pensabas en mí aunque no me lo dijeras, aunque te emocionaras al recordarme y hayas decidido alejarte de mí,  ojalá hoy sea el último día que la melancolía me venga visitar con viento de poniente y me traigan brisas de las aguas del Oceáno en las cuales  tu  navegas, y que un día el viento de  levante te recuerde que puedes visitar el Mar Mediterráneo siempre que quieras

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